Escuadrón de lechugas preparadas para un ataque vegetariano.
Tomada en San Martín de la Vega y desaturada selectivamente.
Escuadrón de lechugas preparadas para un ataque vegetariano.
Tomada en San Martín de la Vega y desaturada selectivamente.
A veces encuentro extrañas criaturas en lugares inesperados y contemplo su reposo o actividad como si fuese el espectador de un acto sagrado.
Lo de expolio va por el rojo cautivador del famoso cuadro del Greco.
Forzando un retoque me di de bruces con una aberración cromática (tonos morados) que, por una vez, aproveché disimulándola todo lo que pude. Me gustó el resultado.
“--Pues si estuviera usted en Galicia, vería usted lo que era bueno --saltó el empleado de la fundición--. Nosotros tuvimos una criada en Monforte que cuando se le quemaba un guiso o echaba mucha sal al puchero, decía que había sido o trasgo; y mientras mi mujer le regañaba por su descuido, ella decía que estaba oyendo al trasgo que se reía en un rincón. “
Pío Baroja, El trasgo.
Lo descubrí en un ribazo anegado.
Temblaba.
Cerca, a unos metros, sus compañeros removían ranúnculos con su pico y gangueaban creando un alborozo que remarcaba su soledad.
He querido transmitirla a la foto.
Decía Aristóteles que los bienes podían distinguirse entre los son fines y los que no lo son. Y la salud es un fin, tal vez el más claro que existe, para los seres vivos.
Estas semanas lo he recordado. ¿Qué habrá sido de él?